Psilocibina y depresión resistente: evidencia de Johns Hopkins e Imperial College | MED.125

Categoría: Clínica  |  Público: Médicos y profesionales de la salud  |  Entrada #24  |  MED.125 Blog


La depresión resistente al tratamiento — definida generalmente como la falta de respuesta a dos o mas líneas de antidepresivos adecuadamente administrados — representa uno de los desafíos mas significativos de la psiquiatria contemporanea. Se estima que afecta entre el 20% y el 30% de los pacientes con depresión mayor.

En este contexto, la investigación sobre psilocibina asistida ha emergido en la última década como una de las líneas mas prometedoras de la psicofarmacología. Este artículo revisa los hallazgos mas relevantes de los dos centros de investigación que han liderado este campo: el Centro de Investigación en Psicodélicos de Johns Hopkins y el Psychedelic Research Group del Imperial College London.

ACLARACIÓN CLÍNICA IMPORTANTE: Este artículo se refiere principalmente a investigaciones con dosis psicodélicas asistidas. La microdosificación tiene un perfil de evidencia diferente, aunque los mecanismos biológicos son compartidos. MED.125 no trata la depresión resistente. Opera como herramienta complementaria dentro de procesos terapéuticos activos.

Imperial College London: el estudio fundacional (2016–2017)

El grupo de Robin Carhart-Harris en el Imperial College London publicó en 2016 en The Lancet Psychiatry los primeros resultados de un estudio abierto (open-label) de psilocibina asistida para depresión resistente. 12 pacientes que no habían respondido a al menos dos antidepresivos recibieron dos sesiones de psilocibina (10 mg y 25 mg) con apoyo psicológico.

Los resultados fueron significativos: a la semana del tratamiento, todos los pacientes mostraron reducción en las escalas de depresión. A las 3 semanas, el 67% cumplía criterios de respuesta y el 42% de remisión. A los 3 meses, el 42% seguía en remisión.

En 2017, el mismo grupo publicó en Scientific Reports los mecanismos neurológicos subyacentes, medidos por fMRI: reducción del flujo sanguíneo en la amígdala y aumento de la conectividad dentro de la Red Neuronal por Defecto post-tratamiento — un patrón opuesto al observado durante los episodios depresivos agudos.

Los tratamientos con psilocibina produjeron decrementos en el flujo sanguíneo cerebral en la corteza temporal, incluyendo la amígdala. La disminución del CBF en la amígdala se correlacionó con la reducción de síntomas depresivos. — Carhart-Harris et al., Scientific Reports, 2017.

Johns Hopkins: el ensayo aleatorizado (2021)

Davis et al. (2021) publicaron en JAMA Psychiatry los resultados del primer ensayo clínico aleatorizado de psilocibina asistida para depresión mayor — no necesariamente resistente — en adultos. 24 participantes fueron asignados a recibir dos sesiones de psilocibina inmediatamente o después de un periodo de espera de 8 semanas.

El 71% del grupo de tratamiento inmediato mostró una reducción clínicamente significativa en la escala GRID-HAMD a las 4 semanas. El 54% cumplía criterios de remisión. El seguimiento a 12 meses, publicado por Gukasyan et al. (2022) en el Journal of Psychopharmacology, mostró que los efectos antidepresivos persistían en una proporción significativa de los participantes.

NEJM: el ensayo de dosis única de Goodwin et al. (2022)

El estudio mas amplio publicado hasta la fecha en este campo fue el de Goodwin et al. (2022), publicado en el New England Journal of Medicine — la revista médica de mayor impacto del mundo. Se trató de un ensayo fase 2b, doble ciego, en 233 pacientes con depresión resistente en 22 centros de 10 países.

Los participantes fueron asignados aleatoriamente a recibir una dosis única de 1 mg, 10 mg o 25 mg de psilocibina. El resultado primario fue la escala MADRS a 3 semanas. La dosis de 25 mg produjo una reducción significativamente mayor que el control de 1 mg.

Goodwin et al. evaluaron una dosis única de psilocibina (1, 10 o 25 mg) en 233 participantes con depresión resistente en 22 centros de 10 países. La dosis de 25 mg produjo reducciones significativas en la escala MADRS a 3 semanas en comparación con el control. — Goodwin et al., NEJM, 2022.

Una limitación importante documentada por los propios autores: los efectos se atenuaron al llegar a la semana 12, lo que sugiere la necesidad de protocolos de seguimiento mas robustos y, posiblemente, dosificación repetida.

Mecanismos comunes: porque esto es relevante para la microdosificación

Aunque los estudios citados utilizan dosis psicodélicas y no microdosis, los mecanismos biológicos son en gran medida compartidos: activación de receptores 5-HT2A, estimulación de BDNF, modulación de la DMN, aumento de la neuroplasticidad.

La hipótesis clínica de la microdosificación en el contexto terapéutico de la depresión no es que produzca los mismos efectos dramáticos que una sesión asistida de dosis alta. Es que, aplicada de manera continua y en el contexto de un proceso terapéutico activo, puede crear un sustrato neurológico mas receptivo al cambio — facilitando el trabajo psicoterapéutico que en depresión profunda a veces avanza con mucha lentitud.

Implicaciones clínicas para el médico aliado

Para los profesionales que acompañan pacientes con depresión, la evidencia disponible sugiere algunos puntos clave:

Primero: la psilocibina asistida a dosis plenas tiene evidencia Nivel II (ensayos aleatorizados) para depresión resistente, aunque aún no ha alcanzado aprobación regulatoria generalizada.

Segundo: la microdosificación tiene evidencia observacional preliminar (Nivel IV) de mejoría en síntomas depresivos y ansiosos en poblaciones no clínicamente definidas.

Tercero: en el contexto colombiano, el marco de buena fe clínica permite la incorporación de microdosificación como herramienta complementaria — no sustitutiva — dentro del proceso terapéutico, con consentimiento informado documentado.

Cuarto: los pacientes con depresión resistente que no tengan contraindicaciones absolutas (psicosis, bipolaridad tipo I) pueden ser candidatos para evaluación de elegibilidad en el protocolo EQUILIBRIO, siempre como complemento a su tratamiento actual, no como reemplazo.

Referencias

  • Carhart-Harris, R.L., et al. (2016). Psilocybin with psychological support for treatment-resistant depression: an open-label feasibility study. Lancet Psychiatry, 3(7), 619–627.

  • Carhart-Harris, R.L., et al. (2017). Psilocybin for treatment-resistant depression: fMRI-measured brain mechanisms. Scientific Reports, 7, 13187.

  • Davis, A.K., Barrett, F.S., May, D.G., et al. (2021). Effects of psilocybin-assisted therapy on major depressive disorder. JAMA Psychiatry, 78(5), 481–489.

  • Goodwin, G.M., et al. (2022). Single-dose psilocybin for a treatment-resistant episode of major depression. New England Journal of Medicine, 387(18), 1637–1648.

  • Gukasyan, N., et al. (2022). Efficacy and safety of psilocybin-assisted treatment for major depressive disorder: prospective 12-month follow-up. Journal of Psychopharmacology, 36(2), 151–158.

  • Carhart-Harris, R., et al. (2021). Trial of psilocybin versus escitalopram for depression. New England Journal of Medicine, 384(15), 1402–1411.

 

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